«

»

Sep 11

Trabajo en Cuba por cuenta propia

Trabajo en Cuba

Ariel Terrero es un rostro familiar para todos los cubanos, por su presencia constante en la televisión nacional como analista económico de los programas informativos nacionales. Sus comentarios intentan hacer comprender el rumbo y las intenciones de las nuevas políticas económicas del Estado. Se diría que es un referente obligatorio para todos y tal vez un consultor emergente para cada duda popular.

La semana pasada Ariel Terrero, en su habitual comentario televisivo, indicó que sectores como los servicios de alimentación y el comercio minorista pueden tener mejores desempeños si se ponen en práctica nuevas fórmulas.

Aunque evitó decir que tales formulas se asociaban al nuevo sector de trabajadores privados que hoy se desarrolla como parte del mercado nacional, fue evidente que contemplaba esta posibilidad como la solución a los problemas de los servicios de alimentación y el comercio en todo el país. Aseguró que la autoridad económica debería considerar entregar más áreas de la economía nacional a otras manos diferentes y más allá de los controles del Estado.

“En la economía cubana hay que buscar fórmulas más dinámicas, más inteligentes de entender la propiedad, de administrar una empresa, de administrar una cafetería”

dijo Terrero. Este análisis resulta novedoso en el ambiente nacional donde cerca del 90 por ciento de la economía está bajo el control del Estado.

En honor a la verdad, Terrero se ha convertido en uno de los más entusiastas voceros no oficiales con que cuenta la actividad de los cuentapropistas cubanos. Desde hace tiempo ha comenzado a asociar la actividad del trabajador por cuenta propia como el mejor método para solucionar muchos de los diversos problemas que aquejan el mercado nacional interno.

El comentarista mencionó como ejemplo de decisiones acertadas las reformas recientemente impulsadas en la agricultura, como la descentralización en la toma de decisiones y el dar un mayor énfasis a las cooperativas y las granjas privadas, así como en el arrendamiento de tierras estatales sin cultivar, entregadas a más de ochenta mil personas.

“La entrega de tierras en usufructo, que al final es una propiedad estatal que se pone en manos de un productor, pudiera aplicarse a otros sectores, por ejemplo los servicios de alimentación, el comercio minorista y otras áreas de la economía que por su diversidad, por su amplitud, ya realmente es imposible que el Estado sea el que tenga que administrarlas directamente”, expuso.

Terreno precisó que las enormes plantas de níquel, los ingenios azucareros, los hoteles y la red eléctrica no eran lo mismo que un taller de reparación de equipos o a una cafetería.

“Creo que esta diversidad de modelos requiere un nuevo entendimiento, una nueva reflexión sobre los conceptos y las maneras de entender la propiedad en la economía cubana”, destacó.

Insistió en que las actuales dificultades económicas podrían abrir el camino a la reforma, señalando que tras la desaparición de la Unión Soviética en la década de 1990, la economía se abrió a la inversión extranjera, el turismo y algunos pequeños negocios privados familiares, lo que reverdeció el mercado interno y la actividad comercial doméstica.

Su análisis, al parecer, no responde a un criterio personal, no es una opinión aislada en la actualidad cubana. Sus razonamientos coinciden con el contenido de los más recientes informes económicos del gobierno cubano ya publicados y que sugieren similares cambios en la isla.

El más reciente informe del Ministerio de Economía y Planificación es un fiel ejemplo de ello. Este documento reconoce la responsabilidad del esquema económico estatal en las condiciones actuales. Sostiene que el impacto de los huracanes, el casi medio siglo del embargo de Estados Unidos y la crisis financiera global han incidido en la escasez de efectivo que ha obligado a recortes en las importaciones, los presupuestos y el consumo de energía.

Pero el informe también reconoce que el impacto de la crisis es debido a los históricos problemas estructurales del país:

“La empresa estatal socialista tiene que ser eficiente y para ello hay que garantizar que no le falte lo necesario para poder lograr el óptimo rendimiento en su gestión”, señala el informe. Y agrega: “El resto de la economía debe adaptarse a ejercer una forma de propiedad más adecuada a los recursos disponibles”. Terrero en su comentario coincide con estas ideas, aunque omite el lenguaje y los términos administrativos, que se leen en el informe del Ministerio de Economía y Planificación.

Algunos economistas cubanos sostienen que el estado debe concentrar sus esfuerzos en las grandes empresas y el comercio mayorista, dejando de lado el negocio minorista, actividad que ha controlado sin interrupción, desde 1967, y que el Gobierno admite se trata de un sector que a pesar de sus esfuerzos por sanearlo y darle una estructura eficiente, está plagado de conductas negativas tales como la apropiación indebida, el desvío de recursos, el hurto, la ineficiencia y un pésimo servicio.

Dan Erickson, un experto en el tema de Cuba del Inter-American Dialogue, opina que al parecer, el gobierno cubano puede estar considerando esta medida. “Lo que me dice a mí es que el Gobierno cubano, una vez más, está luchando con el tema central de cómo adaptar el obsoleto modelo económico de la isla a las realidades cambiantes”, aseguró. “En el fondo se trata de un debate acerca de la reducción del papel del Estado, permitiendo el inicio de prácticas controversiales de libre mercado”, dijo.

Todo este análisis, haría suponer que se darían cambios importantes en la política del estado para con los trabajadores por cuenta propia. El estado se estaría viendo obligado a aumentar el sector cuentapropista y a descansar parte de sus responsabilidades de mercado en las manos de estos nuevos trabajadores.

Se ha potencializado este sector productivo e independiente, se le auguran mayores y mejores desempeños. En tiempo de crisis económica esta es, sin duda, una buena noticia para todos los trabajadores de nuevo tipo.