«

»

Dic 05

Cómo empezar a trabajar en Cuba

La sola noticia de que se otorgarán licencias para trabajadores por cuenta propia crea una euforia general. De inmediato, muchos se imaginan al frente de un pequeño y lucrativo negocio. Analizando el fenómeno de las microempresas particulares durante la década de los 90, la experiencia demuestra que un elevado número de trabajadores por cuenta propia vieron fracasar sus sueños en muy corto plazo.

Convertirse en “cuentapropista” no es una moda ni una condición que se adquiere por simple voluntad. Se trata de una decisión mucho más seria y compleja el cual implica gasto de dinero, recursos y tiempo que no son recuperables si se procede con ligereza y premura. Pero con sacrificio y dedicación, podrás obtener amplios dividendos.

Puntos a tener en cuenta para trabajar

Por eso, ante las nuevas buenas de que se autorizará este tipo de actividad, te recomendamos que evalúes tus posibilidades reales. Un análisis previo de tu situación específica te ahorrará problemas y malas decisiones. Así que antes de comenzar un negocio, responde las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué demanda de servicios o productos existe en tu zona de residencia o perímetro de acción?
  1. ¿Cuál es tu habilidad natural para cubrir esa demanda con tu actividad propia?
  1. ¿Qué suministro puedes garantizar para realizar esa actividad y satisfacer la demanda?

Las respuestas a estas preguntas te permitirán identificar tus posibilidades reales dentro de este nuevo sector de mercado y las garantías del éxito que puede tener tu gestión.

La primera de las preguntas te permitirá conocer cuáles son las actividades que tendrían futuro en el nuevo tipo de negocio privado. Es aconsejable que desestimes aquellas que son realizadas por instituciones del Estado y que te convertirían en su competencia directa. Pero no le debes temer a las que realiza el Estado con pésimos resultados o con tendencia a abandonarlas. En estos casos, tu gestión puede llenar un vacío.

 

También, debes averiguar cuántos “cuentapropistas” realizan o realizarán la misma actividad en tu área. Dependiendo del número que sean, así será el nivel de esfuerzo que tendrás que desarrollar para sacar adelante tu negocio.

Al momento de determinar tu radio de acción, es aconsejable que comiences por tu zona de residencia o barrio, y que luego, en la medida que los resultados lo ameriten, estudies la posibilidad de extender tu negocio más allá. Pero para iniciar la actividad, estudia las necesidades de tu entorno más cercano.

Conluyendo

La segunda de las preguntas te situará en la justa medida de tus capacidades. Conociendo que es lo que se necesita en tu zona, podrás evaluar si puedes dar ese servicio y si tu desempeño personal te augura un buen resultado. Puede que necesites la participación de un grupo, pero debes saber hasta dónde será rentable operar con varias personas o si resultará mejor subcontratar a terceros por momentos. La improvisación no resulta efectiva en estos casos. No te imagines como director o jefe de un grupo de personas, porque tu habilidad de producción es imprescindible en los comienzos.

La destreza que cada actividad requiere no puede ser suplida con soluciones temporales o inventos ocasionales, ello siempre va en detrimento del servicio y acabará por destruir tus pretensiones. Es preferible no entrar en una actividad si no tienes la destreza para ello. Puedes estudiar la posibilidad de participar en el proyecto de otras personas, quizás no como principal, pero sí con mayor seguridad y menos riesgo.

La tercera pregunta permite evaluar las posibilidades reales de sostener en el tiempo tu actividad. Las materias primas son un problema real en Cuba. Una iniciativa privada que contemple la necesidad de un suministro inseguro está condenada desde su origen.

El suministro o materia prima que ofrece el mercado negro es puntual o de oportunidad, pero no puede ser contemplado como un suministro estable o constante para tu actividad. Tienes que disponer de una segunda fuente de abastecimiento que garantice la continuidad de tu proceso productivo. Muchos de los proyectos de los años 90 terminaron abruptamente por falta de materias primas o por sanciones que les impusieron al ser sorprendidos adquiriendo insumos de dudosa procedencia. Este tipo de actividad debe tratar de respetar las normas vigentes para poder subsistir.

Hay actividades que requieren de una especialización, como la tenencia de un automóvil o de una maquinaria determinada, pero otras, como los servicios de gastronomía o las peluquerías, pueden ser acometidas por personas comunes, siempre dependiendo directamente de la fuente de suministros.

Es importante que tengas en cuenta estos elementos antes de decidirte a participar. Asumir una actividad productiva o de servicio por tu cuenta es asumir una nueva forma de vida que te puede garantizar un buen futuro. Amarra todos los hilos que te permitan convertirla en una gestión que perdure. El éxito no radica en obtener ganancia una sola vez, sino en garantizar tus ganancias continuamente.