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Nov 21

Bicivolador

“La culpa la tuvo el cine, de muchacho me conecté seriamente con las bicicletas por una película que estuvo de moda, Los bici voladores, la vi unas cien veces, me la sé de memoria”.

Arel pedalea con fuerza para mover su ‘chivo’, que es como llama a su triciclo de fabricación casera, con un amplio asiento posterior que le permite trasladar a dos pasajeros a la vez. Como muchos otros transportistas privados, él y su carromato se mueven por todo el reparto de Alamar prestando el servicio conocido como Bici taxi.

El vehículo Cubano

El vehículo se ve robusto, pesado y tosco, no se logra entender cómo es que Ariel mueve aquella mole junto a sus dos clientes, pero la realidad es que el triciclo se desliza como si flotara sobre el asfalto de las calles.

Ariel se relaciona con todos sus clientes, pero adapta la conversación al ritmo entrecortado de su respiración y el esfuerzo del pedaleo. “Por esa película es que todos me conocen como el bicivolador, desde aquella época estoy montado en un sillín de bicicleta dando saltos y haciendo giros”.

Se le nota cierto orgullo cuando agrega: “Yo no me he vuelto a bajar de los chivos, por eso digo que este trabajo por cuenta propia lo inventaron para mí”. El es un cuentapropista del transporte privado y los ciclos como el suyo son muy populares en todo el país.

Del improvisado techo de lona con que protege a sus clientes del fuerte sol y de la lluvia, cuelga una bolsa con todos sus permisos, licencias y recibos de pago. “Esta es mi oficina”- bromea-, soy el único tipo que cuando termina de trabajar se puede llevar la oficina a su casa”.

Loma arriba el aparato reduce su velocidad, pero el tesón de Ariel le hace recuperar su desplazamiento anterior. “El chivo lo compré a plazos, creo que los fabrican en alguna provincia, pero yo se lo compré a un amigo que se cansó de dar pedal y lo soltó para suerte mía”. Ariel sonríe con una especie de jadeo para luego agregar, “lo demás fue sencillo, esta licencia es fácil de obtener, solo tienes que inscribirte y a la semana estás dando pedal”.

Estas son dos importantes ventajas que presenta este tipo de trabajo, ya que se trata de licencias que no tienen cupo, que están abiertas para todos durante todo el año. Por otra parte, estos vehículos no tienen limitaciones legales para su venta o traspaso entre particulares, todos pueden comprarlos o venderlos.

Tarifas

“El costo del pasaje no depende de mí, hay un precio general para todo el mundo, yo no sé quién lo puso pero lo respeto y cobro la misma tarifa, como hacen todos los demás, ni más ni menos”. Ariel duda por unos segundos y rectifica, “claro, el precio se hace dependiendo del largo de la carrera”.

La existencia de una tarifa fija para todos los transportistas de este tipo es un ejemplo de la interrelación de la oferta y la demanda en el mercado cubano, sin proponérselo las bici taxis están respetando las normas de la mercadotecnia y les va muy bien. Han asumido un sentimiento de gremio en el que respetan un derecho común de manera consensual.

“¿Algo malo?, que el momento de mayor movimiento en el año coincide con las vacaciones de verano, o sea cuando el calor es más fuerte”, Ariel pone cara de sufrimiento. Dice que termina siempre empapado en sudor y mucho más flaco que nunca. Sacude su camisa como para mostrar cuanto peso ha perdido. “En esa época también los viajes son más largos, todos los días llego hasta las playas del este de la ciudad, llevando o trayendo clientes, es una tirada inmensa pero se paga bien, además siempre cubro la ida y la vuelta, así que no me quejo”.

Las bici taxis se incorporaron a la vida cotidiana del cubano, ya son parte del paisaje diario de las calles, la extrema derecha de cada calle se dedica al transporte de este tipo de vehículos. No importa si es una autopista o un camino vecinal, siempre verás bici taxis.

Ariel tiene bien estudiado el mercado. “Si trabajas en esto deberás saber que el sábado en la noche es el momento de mayor peligro, en esas horas nos recogemos todos, hay muchos locos saliendo de las fiestas con unos cuantos tragos y allí viene los problemas, la mayoría de los bici taxis con accidentes han sido por salir de noche los sábados”.

Señala que en este trabajo se gana bien y no se gasta mucho, pero lo que se gasta es fuerza y en cantidad. “El mantenimiento al chivo se lo doy yo, así que no me gasto un kilo en casi nada”.

Ariel vuelve a dudar y rectifica lo que dijo: “Bueno, el único problema que tengo es el parqueo, vivo con mi abuela en un tercer piso, aquí en Alamar, y hasta ahora una vecina me deja parquear el chivo en su casa, pero creo que el hijo de la señora ya me quiere cobrar, espero que no lo haga este año, porque los parqueos pagados sí son caros”.

Características del vehículo Cubano

Un vehículo tan grande no puede ser subido por las estrechas escaleras de un edificio multifamiliar, parquearlos en la calle es imposible, tanto por las regulaciones como por la seguridad del vehículo, así que siempre se necesitará de un local para guardar las bici taxis de noche.

Ariel asegura mientras cobra a unos clientes felices, “es un trabajo para gente joven, lleva mucho esfuerzo y se te complica la cosa a veces, pero hasta ahora de mi chivo come toda mi familia”.

La rentabilidad de este tipo de trabajo es evidente por la cantidad de bici taxis que hay en Cuba, un empleo fácil de desempeñar, que se puede iniciar con una inversión elemental y que tiene mucho futuro.

El que lo dude puede preguntarle a Ariel, quien asegura que cuando termina cada jornada todavía le quedan ánimos como para practicar algunas volteretas en su bicicleta normal, “que yo sigo siendo el bicivolador de antes”.